Daniel
-Paula no llores. Es un estúpido, es lo que tenias que haber hecho hace mucho tiempo y lo sabes.- le dijo Sara mientras yo entraba por la puerta.
-Ya, pero.. yo... yo... lo siento. - Rompió en un llanto y se abrazó a Sara. Me sentí totalmente impotente en ese momento. Mi princesa estaba llorando por culpa de un estúpido y yo no habia hecho nada.
- ¿Lo sientes? ¿El qué? - añadí. Paula se dio cuenta de que yo estaba allí, y dejo de llorar. Se frotó los ojos y me miró.
-Pues que hayáis presenciado esa escenita de hay fuera... No creo que haya sido muy agradable. Llévame a casa, por favor - Se giró hacia Sara - Ya hablaremos Sister.
De camino a casa hubo absoluto silencio. Ella tenia la mirada perdida en la carretera. Me despedí con un abrazo y la dejé en su casa. Escuché como Paula se peleaba con su madre.
-¡MAMÁ YO NO QUIERO A BORJA!
-Borja es un chico muy apuesto y bueno para ti, Paula. - Esa señora no sabia lo que decía. ¿Borja y chico apuesto en la misma frase? Error 404. Coherencia not found. - Vete a tu cuarto. Ya hablaremos luego - Eso fue lo último que pude escuchar.
Minutos después me encontraba en mi cama. Pero en realidad mi mente estaba en otro sitio, con Paula. Recordé el día que habíamos pasado. Luego recordé la impotencia que sentí en el momento de la pelea y decidí ir a la cafetería del pueblo.
Tal y como creía, Borja y sus amigos estaban sentados dentro. Entré.
-Borja, tengo que hablar contigo - dije educadamente.
-¿Se puede saber quien coño eres? Pirate idiota. - me ignoró y se puso a hablar con sus amigos.
- He dicho que quiero hablar contigo - repetí, interrumpiendo su interesante discurso.
Se levantó hecho una furia y yo me limité a salir fuera. Me di cuenta de que toda la gente de la cafetería nos miraba, pero me dio absolutamente igual.
-No te mereces a Paula, la tratas muy mal. - Dicho esto intentó pegarme un puñetazo, pero lo esquivé.
-Ah, ya sé quien eres, el vecinito nuevo, al que le calienta la polla ahora... - Sus amigos se ponían detrás suyo, esto se estaba poniendo chungo - No tienes que decirme como la trato o la dejo de tratar ¿sabes?
Le dí en la cara con todas mis fuerzas y le partí el labio. No sé si eso le habia calmado o cabreado más, porque se tiró automaticamente encima mio, pero yo fui más rápido y lo esquive, de nuevo. Vi como se me abalanzó encima uno de sus amigos, me aparté y le puse la zancadilla. Eso de vivir en los barrios de Barcelona enseña a pelear. Después de esto fue una lluvia seguida de puñetazos y patadas por todos lados. La pelea termino con los amigos de Borja desperdigados por la carretara y Borja y yo jadeando del cansancio. Borja parecía que no se habia cansado de recibir así que le di un último golpe con el que cayó al suelo.
- Te lo mereces, por cabrón - y me fui.
Torleros.
-Daniel-
Volví a mirarla. Estaba con la ventanilla bajada, por lo que su pelo se movía con el viento. Estaba sonriendo mientras miraba hacia el bosque que nos rodeaba.
Fijé mi vista en el camino. Ya estábamos a punto de llegar y no me apetecía mucho pasarme la calle.
-La siguiente a la izquierda y te paras en la primera casa.
Estaba pasando un día increíble con Paula. Eso de escaparnos juntos y dejar plantado a su novio me ha gustado bastante. Mientras aparcaba la furgoneta, Paula encendía el móvil.
-Oh, mierda.
-¿Qué?
-Llamadas perdidas de mi madre y Borja. ¡Dios!
Levanté la vista hacia la casa y vi como un niño pequeño salió disparado hacia nosotros. Más bien, disparado hacia Paula. Ella salió del coche y abrazó al niño. No me di cuenta, y una voz me sobresaltó a mi lado.
-¡Hola! Yo soy Sara, encantada. - me dijo dándome la mano.
-¡Hola! Me llamo Daniel, encantado también.
Paula estaba con el niño colgando del cuello. Miré a Sara.
- ¿Es tu hermano? - En cuanto hube formulado la pregunta, me di cuenta de que era algo estúpida.
-¿Quien sino? - Me contestó riendo - siempre tiene que llegar antes que yo cuando viene Paula. Al principio hacíamos carreras, pero ahora me encanta quedarme atrás y ver como se desvive por ser el primero. Es un bicho.
A Paula le empezó a sonar el móvil, así que Sara llamó a su hermano y se puso a jugar conmigo. Me puse de portero y me lanzaba el balón, se empeñaba una y otra vez en marcarme un gol, pero no había manera. Me dejé unas cuantas veces para que estuviera contento. Me fijé en que Sara no paraba de mirar a Paula, era curioso que no fueran realmente hermanas. Cuando Paula colgó, se puso a hablar con Sara y se acercaron a nosotros. Iba a preguntar quien era, pero Sara se adelantó.
-Es Borjita- dijo con un tono sarcástico - viene a buscar a Paula.
No pasaron apenas 5 minutos desde que Paula colgó el teléfono cuando apareció Borja en un Audi negro. Salió del coche y saludo a todos menos a mi. Cogió a Paula por el brazo y la arrastró hacia el coche.
- ¿Qué es eso tan urgente Borja? Suéltame, me haces daño. - Dijo Paula intentando que la soltara.
- He reservado un hotel para este fin de semana, y tenemos que irnos. Vamos - Contestó con un tono borde.
- No quiero ir. Tampoco he preparado nada y me estarán esperando en casa. - Dijo Paula. La cosa se estaba poniendo fea y lo supuse por la cara que me puso Sara.
- Tu te vienes conmigo que para algo estamos juntos. Y si no ya puedes olvidarte de mi que hay putas mejores que tu.
- ¿Puta? ¿Acabas de insinuar que yo soy una Puta? Bueno, vale. Búscate un puta mejor que yo. Y no te preocupes, que yo me olvidaré de ti. - Dicho esto, Paula cogió de la mano a Sara y entraron en la casa.
El niño, que había presenciado toda la escena, cogió el balón y se lo tiró a Borja. Luego le miro con cara de asco y se fue a casa corriendo. Yo me quedé fuera, mirando a Borja.
- ¿Y tu que narices miras? - Se limitó a decir mientras volvía a su coche.
Sara era mi mejor amiga desde hace un año. Era rubia, más o menos como yo, pero ella tenia un flequillo que hacia resaltar sus ojos verdes. Hacía 1 año y medio que le habían puesto aparatos. Para mí eso no era ningún problema pero para ella sí. Ella se trata muy mal y no reconoce ser una chica encantadora y quizá por eso siempre le recuerdo lo mucho que vale y ella a mi, porque en el fondo somos demasiado parecidas en la forma como nos tratamos a nosotras mismas.
Cuando la vida te da palos, a veces simplemente haces una cabaña y te refugias en ella, eso habíamos hecho Sara y yo, hasta que nos conocimos, claro. Luego unimos las cabañas.
-Tienes que girar a la derecha - Le dije a Daniel.
-Antes tendríamos que parar a poner gasolina. Al menos si queremos llegar a algún sitio -Dijo mientras señalaba el parpadeo de la luz de reserva.
Cuando Daniel volvió de echar gasolina, no conseguía abrir la puerta de la furgoneta. Intenté abrirla yo desde dentro, y le di de pleno en toda la cara. Salí de la furgoneta para intentar ayudarle, ya que se había caído al suelo. Cuando estiré la mano para que se cogiera y poder ayudarle a levantarse, me agarró del brazo y me tiró a su lado.
-Encima que vengo a ayudarte.
-Perdona que no te agradezca que fueras tú la culpable de mi caída princesa.-Me dijo de broma.
-Pues ahora me enfado y no respiro.-Me senté allí mismo, en medio del suelo de una gasolinera y aguanté la respiración. Daniel me miraba entre curioso y sorprendido, mientras aguantaba la risa. Seguramente se preguntaría que cuánto tiempo podía aguantar así. Creo que me vio un poco roja porque se acercó y me empezó a hacer cosquillas. Eché todo el aire de golpe y me reí como una posesa. Me revolqué, patalee, di vueltas por el suelo, pero sus manos no paraban de hacerme cosquillas.
-Dios, para por favor, me muero.-Le dije cuando noté que me faltaba el aire. Sus manos se quedaron quietas a la altura de mi cintura y por fin, pude respirar hondo e incorporarme.
-Créeme que te mueras no es uno de mis mejores deseos.-Se levantó y me tendió la mano mientras sonreía. De un tirón me levantó y volvió a sonreírme.
-Será mejor que nos demos prisa en llegar a casa de Sara, si no, se nos hará tarde.
-Vale, vamos.
Mientras nos metíamos en silencio en la furgoneta, me dio un pequeño empujón y me sonrió. Si creía que se iba a librar, lo llevaba claro. Le propiné otro a él y salió disparado hacia delante.
-Exagerado.-dije riéndome.
-¿Exagerado yo? Bruta.-Hizo una mueca.
- ¿Dónde vamos? - Me preguntó Daniel sin perder de vista la carretera.
-No sé - contesté
-Podriamos ir a ese sitio secreto al cual vas por las mañanas...
-No puedo llevarte ahí. Si no, tendría que matarte - Le dije encogiendo los hombros.
Daniel soltó una carcajada y encendió la radio. Sonaba Can't fight the moonlight de Leann Rimes, mi canción favorita.
-Underneath the starlight, starlight. There's a magical feeling so right... - canturreó Daniel
Me quedé envovada mirandole. ¡Se sabia la letra de mi canción preferida! De pronto se me ocurrió seguir cantandola.
-It will steal your heart tonight - Dije mientras le miraba.
-No me lo puedo creer. ¿También te gusta esta canción?
-Si, es mi favorita. - Le contesté sonrojada.
De pronto Daniel decidió seguir cantando la canción.
-You can try to resist, try to hide from my kiss...
-But you know, but you know that you...
-Can't fight the moonlight.
Seguimos cantando hasta acabar la canción. Menudo panorama. Dos locos en un coche rumbo a ningún sitio y cantando una canción. Desde aquel momento decidí que esa seria nuestra canción.
Daniel bajó la radio, dispuesto a comentar algo pero yo me adelanté.
-No pensaba que te gustaran este tipo de canciones.
-Pues ya ves... Bueno, al final.. ¿Dónde vamos, princesa?
-A casa de Sara.
-¿Sara? ¿Quién es? Ya me lo diras luego. ¿Por dónde se va?
-Sigue recto, ya te iré guiando.
Lo estaba pasando genial con Daniel. Era todo lo contrario a Borja. Un chico abierto, sensible, cariñoso, dulce, espontáneo, divertido…y podria seguir así hasta el fin de los días.
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