Torleros.

- Capitulo 13-

Daniel.

- Te hecho una carrera.

- ¡Quién llegue el último es tonto!

-Oye eso no vale, no estaba preparada. - Me paré a esperarla. Al poco rato llegó a mi lado, me miro muy seria y hecho a correr. Intente pillarla pero ya casi había llegado a el lago. Lago... dejémoslo como mini-lago. Cuándo conseguí llegar, ella se estaba quitando los pantalones.

-No querrás que me bañe con la ropa ¿no?

No contesté y la imite. Cuándo me quedé en ropa interior, metí un pie en el agua, que por cierto, estaba cristalina, para ver que temperatura tenia. ESTABA HELADA. Paula ya estaba dentro y me salpico para que me metiera.

-Si no te metes por los peces, no te asustes. Sólo muerden si yo lo digo. - añadió con una risita. Se acercó y me salpicó. Al final me acabé metiendo. A la media hora salimos del agua, porque nos estábamos helando. Cogimos la ropa intentando no mojarla y fuimos a la cabaña a por unas toallas.

- Que f... f... frio. - Dijo Paula mientras tiritaba. Le puse una manta por encima.

-Ahora solo falta que te pongas mala.

-No, el frio se me pasará pronto, ya veras. - Me acerqué a ella y nos sentamos apoyados en unos cojines de la pared, los dos tapados con una manta.

-Gracias por enseñarme el sitio y por confiar en mi. - Añadí. Todavía no se lo había dicho en todo el día y creí que no estaría nada mal agradecérselo.

-No tienes que dar las gracias, si lo he hecho es simplemente, porque mereces mi confianza.

Un silencio invadió la pequeña cabaña. Ahora estoy completamente seguro, la quiero. Es una chica totalmente diferente a las demás y eso me gusta.

-¿Podrías contarme un cuento? - Añadió Paula interrumpiendo mis pensamientos.

-Claro. En un pueblo perdido por el monte vivía una chica muy especial llamada Paula. Paula, un día, conoció a su nuevo vecino en el cual decidió posar toda su confianza y mostrarle un sitio especial para ella. Él, no sabia que hacer para agradecerle ese acto que ella había tenido con él, así que... - Posé mis ojos sobre Paula.

-Así qué.. ¿Qué? - Dijo intrigada. Nuestros ojos se encontraron y pareció que todo a nuestro alrededor se detuviera. Nuestras caras se iban acercando. Ella sonreía y yo... yo me había quedado en blanco. La besé y nos abrazamos. Poco a poco acabamos tumbados en el suelo de la cabaña, tapados y abrazados de tal manera que nuestros cuerpos parecían uno.No nos hacia falta decir nada más, todo estaba dicho. Y así, nos quedamos dormidos.



- Capitulo 12 -

 -Daniel-


-Voy a tener que taparte los ojos. El camino todavía es confidencial. - Me dijo mientras me pasaba una venda. 

-Lo que tu digas princesa. Procura que no me coma ningún árbol ¿vale? - sonreí y me puse la venda.
-Confía en mi. - Después de darme unas cuantas vueltas y comprobar que no veía nada, nos pusimos en marcha.
Nos estábamos adentrando al bosque, ya que podía oler la humedad. 

-El sitio que te voy a enseñar es muy especial para mi ¿sabes? Me lo enseñó mi abuela. - Asentí para darle a entender que la escuchaba y continuó explicando- Cuidado con el árbol. Como te iba diciendo, mi abuela me enseñó este sitio y la primera vez que vine también me vendó los ojos. Es un sitio muy especial y me dijo que solo se lo enseñara a la gente correcta...
-Ahora es a ti a quien le toca confiar en mi ¿no?
-Si. - no la vi sonreír, pero sé que lo hizo porque la escuché reír - Levanta un pie, tienes que subir a una piedra. Muy bien, cógete a mi para que no te resbales. Ya hemos llegado. Espera un momento.

Me soltó y se fue. Por lo visto estábamos cerca del agua ya que se escuchaba un pequeño murmullo.
Noté que alguien me quitaba la venda y abrí los ojos. Me encontraba en el bosque, delante de una pequeña cabaña de madera.


-La hicimos mi abuela y yo ¿Te gusta? - Dijo, como si me leyera la mente. 

-Es... preciosa. - No lo dije por cumplir, era la verdad. No muy lejos de la cabaña había una pequeña cascada.

-Ven, te la enseñaré por dentro. - Subí las escaleras poco a poco y entré dentro. Era pequeña pero, acogedora. En el suelo había una gran alfombra y había cojines por todo el suelo. A un lado de la cabaña había un pequeño baúl.

-Ahí dentro tengo mi pequeño kit de 'supervivencia'. Ya sabes.... Saco de dormir, cantimploras, linterna... Lo típico. - Dijo señalando el baúl. - ¿Te apetece bañarte en la cascada?

-Vamos.