Torleros.

- Capitulo 11 -

Daniel

Llegué a casa y subí a mi cuarto, no tenia ganas de que nadie me viera con ese moratón que se me quedó en el ojo... He tomado la decisión de que no le diré nada a Paula, será lo mejor.
Me tumbé en la cama, no tenía mucho más que hacer. La ventana de ella llevaba cerrada desde que subí a mi habitación. Estaba cerrando los ojos, a punto de rendirme al sueño cuando, un avión de papel se coló por la ventana. Ágilmente, salté de la cama y lo cogí. No entendía porque había llegado a mi cuarto hasta que después de observarlo un rato vi que tenia un mensaje. Claro, debía de ser de Paula. Desdoblé el avión y leí en voz alta.
-Te espero mañana a las 17h detrás del árbol caído cerca del camino. No me falles. ♥
¿Árbol caído? ¿Dónde estaba eso? Y me dormí.

16h:59h del día siguiente. Había llegado 10 minutos antes al árbol caído. Tenía ganas de verla. Muchísimas. Me había puesto unas bermudas vaqueras y una camiseta negra. Ya eran las 5. Oí unos pasos acercarse. Era ella. Vino corriendo hacia mí y me abrazó. Me quedé parado pero luego comprendí el porqué del abrazo. Se sentía mal, por lo de Borja...  Se separó de mí y le vi una gran sonrisa en su rostro. Es preciosa.

- No te preocupes princesa. - Me paré a pensar lo ocurrido. Si había roto con Borja, significa que podría tener una oportunidad con ella, no en ese mismo instante, claro esta, pero... no me importa esperar. Sabía que aquella chica valía la pena.

-Venga, vamos. Espero que te guste a donde te llevo. - Dijo, interrumpiendo mis pensamientos.

Entrada especial.

¡Hola! Como dice el titulo esto es una entrada especial para agradecer a esa gente que me ayuda a escribir "Un lugar llamado torla.". En realidad son dos personas las que más me ayudan (@leleemece y @_heartt0heart, en twitter) más que nada porque la historia esta ambientada en ellos. También queria dar las gracias a las personas que leen y opinan sobre la historia.
Ah, me gustaria añadir que Paula (@_heartt0heart) es la que se encarga de escribir las partes en las que sale Sara y me ayuda con las otras. En definitiva, la historia la escribimos entre las dos.

                                                                                                                Un saludo desde Torla.

PD: El twitter de la historia es @dulc3l0cur4 

- Capitulo 10 -

Daniel

-Paula no llores. Es un estúpido, es lo que tenias que haber hecho hace mucho tiempo y lo sabes.- le dijo Sara mientras yo entraba por la puerta.
-Ya, pero.. yo... yo... lo siento. - Rompió en un llanto y se abrazó a Sara. Me sentí totalmente impotente en ese momento. Mi princesa estaba llorando por culpa de un estúpido y yo no habia hecho nada.
- ¿Lo sientes? ¿El qué? - añadí. Paula se dio cuenta de que yo estaba allí, y dejo de llorar. Se frotó los ojos y me miró.
-Pues que hayáis presenciado esa escenita de hay fuera... No creo que haya sido muy agradable. Llévame a casa, por favor - Se giró hacia Sara - Ya hablaremos Sister.

De camino a casa hubo absoluto silencio. Ella tenia la mirada perdida en la carretera. Me despedí con un abrazo y la dejé en su casa. Escuché como Paula se peleaba con su madre.

-¡MAMÁ YO NO QUIERO A BORJA!
-Borja es un chico muy apuesto y bueno para ti, Paula. - Esa señora no sabia lo que decía.  ¿Borja y chico apuesto en la misma frase? Error 404. Coherencia not found. - Vete a tu cuarto. Ya hablaremos luego - Eso fue lo último que pude escuchar.

Minutos después me encontraba en mi cama. Pero en realidad mi mente estaba en otro sitio, con Paula. Recordé el día que habíamos pasado. Luego recordé la impotencia que sentí en el momento de la pelea y decidí ir a la cafetería del pueblo.
Tal y como creía, Borja y sus amigos estaban sentados dentro. Entré.

-Borja, tengo que hablar contigo - dije educadamente.
-¿Se puede saber quien coño eres? Pirate idiota. - me ignoró y se puso a hablar con sus amigos.
- He dicho que quiero hablar contigo - repetí, interrumpiendo su interesante discurso.

Se levantó hecho una furia y yo me limité a salir fuera. Me di cuenta de que toda la gente de la cafetería nos miraba, pero me dio absolutamente igual.

-No te mereces a Paula, la tratas muy mal. - Dicho esto intentó pegarme un puñetazo, pero lo esquivé.
-Ah, ya sé quien eres, el vecinito nuevo, al que le calienta la polla ahora... - Sus amigos se ponían detrás suyo, esto se estaba poniendo chungo - No tienes que decirme como la trato o la dejo de tratar ¿sabes?

Le dí en la cara con todas mis fuerzas y le partí el labio. No sé si eso le habia calmado o cabreado más, porque se tiró automaticamente encima mio, pero yo fui más rápido y lo esquive, de nuevo. Vi como se me abalanzó encima uno de sus amigos, me aparté y le puse la zancadilla. Eso de vivir en los barrios de Barcelona enseña a pelear. Después de esto fue una lluvia seguida de puñetazos y patadas por todos lados. La pelea termino con los amigos de Borja desperdigados por la carretara y Borja y yo jadeando del cansancio. Borja parecía que no se habia cansado de recibir así que le di un último golpe con el que cayó al suelo.
- Te lo mereces, por cabrón - y me fui.

- Capitulo 9 -

-Daniel-

Volví a mirarla. Estaba con la ventanilla bajada, por lo que su pelo se movía con el viento. Estaba sonriendo mientras miraba hacia el bosque que nos rodeaba.
Fijé mi vista en el camino. Ya estábamos a punto de llegar y no me apetecía mucho pasarme la calle. 

-La siguiente a la izquierda y te paras en la primera casa.

Estaba pasando un día increíble con Paula. Eso de escaparnos juntos y dejar plantado a su novio me ha gustado bastante. Mientras aparcaba la furgoneta, Paula encendía el móvil.

-Oh, mierda.
-¿Qué?
-Llamadas perdidas de mi madre y Borja. ¡Dios!

Levanté la vista hacia la casa y vi como un niño pequeño salió disparado hacia nosotros. Más bien, disparado hacia Paula. Ella salió del coche y abrazó al niño. No me di cuenta, y una voz me sobresaltó a mi lado.


-¡Hola! Yo soy Sara, encantada. - me dijo dándome la mano.
-¡Hola! Me llamo Daniel, encantado también.

Paula estaba con el niño colgando del cuello. Miré a Sara.

- ¿Es tu hermano? - En cuanto hube formulado la pregunta, me di cuenta de que era algo estúpida.
 -¿Quien sino? - Me contestó riendo - siempre tiene que llegar antes que yo cuando viene Paula. Al principio hacíamos carreras, pero ahora me encanta quedarme atrás y ver como se desvive por ser el primero. Es un bicho.

A Paula le empezó a sonar el móvil, así que Sara llamó a su hermano y se puso a jugar conmigo. Me puse de portero y me lanzaba el balón, se empeñaba una y otra vez en marcarme un gol, pero no había manera. Me dejé unas cuantas veces para que estuviera contento. Me fijé en que Sara no paraba de mirar a Paula, era curioso que no fueran realmente hermanas. Cuando Paula colgó, se puso a hablar con Sara y se acercaron a nosotros. Iba a preguntar quien era, pero Sara se adelantó.

-Es Borjita- dijo con un tono sarcástico - viene a buscar a Paula.

No pasaron apenas 5 minutos desde que Paula colgó el teléfono cuando apareció Borja en un Audi negro. Salió del coche y saludo a todos menos a mi. Cogió a Paula por el brazo y la arrastró hacia el coche.

- ¿Qué es eso tan urgente Borja? Suéltame, me haces daño. - Dijo Paula intentando que la soltara.
- He reservado un hotel para este fin de semana, y tenemos que irnos. Vamos - Contestó con un tono borde.
- No quiero ir. Tampoco he preparado nada y me estarán esperando en casa. - Dijo Paula. La cosa se estaba poniendo fea y lo supuse por la cara que me puso Sara.
- Tu te vienes conmigo que para algo estamos juntos. Y si no ya puedes olvidarte de mi que hay putas mejores que tu.
- ¿Puta? ¿Acabas de insinuar que yo soy una Puta? Bueno, vale. Búscate un puta mejor que yo. Y no te preocupes, que yo me olvidaré de ti.  - Dicho esto, Paula cogió de la mano a Sara y entraron en la casa.


El niño, que había presenciado toda la escena, cogió el balón y se lo tiró a Borja. Luego le miro con cara de asco y se fue a casa corriendo. Yo me quedé fuera, mirando a Borja.

- ¿Y tu que narices miras? - Se limitó a decir mientras volvía a su coche.


- Capitulo 8 -

Sara era mi mejor amiga desde hace un año. Era rubia, más o menos como yo, pero ella tenia un flequillo que hacia resaltar sus ojos verdes. Hacía 1 año y medio que le habían puesto aparatos. Para mí eso no era ningún problema pero para ella sí. Ella se trata muy mal y no reconoce ser una chica encantadora y quizá por eso siempre le recuerdo lo mucho que vale y ella a mi, porque en el fondo somos demasiado parecidas en la forma como nos tratamos a nosotras mismas.
Cuando la vida te da palos, a veces simplemente haces una cabaña y te refugias en ella, eso habíamos hecho Sara y yo, hasta que nos conocimos, claro. Luego unimos las cabañas.

-Tienes que girar a la derecha - Le dije a Daniel.

-Antes tendríamos que parar a poner gasolina. Al menos si queremos llegar a algún sitio -Dijo mientras señalaba el parpadeo de la luz de reserva.


Cuando Daniel volvió de echar gasolina, no conseguía abrir la puerta de la furgoneta. Intenté abrirla yo desde dentro, y le di de pleno en toda la cara. Salí de la furgoneta para intentar ayudarle, ya que se había caído al suelo. Cuando estiré la mano para que se cogiera y poder ayudarle a levantarse, me agarró del brazo y me tiró a su lado.

 -Encima que vengo a ayudarte.

-Perdona que no te agradezca que fueras tú la culpable de mi caída princesa.-Me dijo de broma.

-Pues ahora me enfado y no respiro.-Me senté allí mismo, en medio del suelo de una gasolinera y aguanté la respiración. Daniel me miraba entre curioso y sorprendido, mientras aguantaba la risa. Seguramente se preguntaría que cuánto tiempo podía aguantar así. Creo que me vio un poco roja porque se acercó y me empezó a hacer cosquillas. Eché todo el aire de golpe y me reí como una posesa. Me revolqué, patalee, di vueltas por el suelo, pero sus manos no paraban de hacerme cosquillas.

-Dios, para por favor, me muero.-Le dije cuando noté que me faltaba el aire. Sus manos se quedaron quietas a la altura de mi cintura y por fin, pude respirar hondo e incorporarme.

-Créeme que te mueras no es uno de mis mejores deseos.-Se levantó y me tendió la mano mientras sonreía. De un tirón me levantó y volvió a sonreírme.

-Será mejor que nos demos prisa en llegar a casa de Sara, si no, se nos hará tarde.

-Vale, vamos.

Mientras nos metíamos en silencio en la furgoneta, me dio un pequeño empujón y me sonrió. Si creía que se iba a librar, lo llevaba claro. Le propiné otro a él y salió disparado hacia delante.

-Exagerado.-dije riéndome.

-¿Exagerado yo? Bruta.-Hizo una mueca.

- Capitulo 7 -

- ¿Dónde vamos? - Me preguntó Daniel sin perder de vista la carretera.

-No sé - contesté

-Podriamos ir a ese sitio secreto al cual vas por las mañanas...

-No puedo llevarte ahí. Si no, tendría que matarte - Le dije encogiendo los hombros.

Daniel soltó una carcajada y encendió la radio. Sonaba Can't fight the moonlight de Leann Rimes, mi canción favorita.

-Underneath the starlight, starlight. There's a magical feeling so right... - canturreó Daniel

Me quedé envovada mirandole. ¡Se sabia la letra de mi canción preferida! De pronto se me ocurrió seguir cantandola.

-It will steal your heart tonight - Dije mientras le miraba.

-No me lo puedo creer. ¿También te gusta esta canción?

-Si, es mi favorita.  - Le contesté sonrojada.

De pronto Daniel decidió seguir cantando la canción.

-You can try to resist, try to hide from my kiss...

-But you know, but you know that you...

-Can't fight the moonlight.

Seguimos cantando hasta acabar la canción. Menudo panorama. Dos locos en un coche rumbo a ningún sitio y cantando una canción. Desde aquel momento decidí que esa seria nuestra canción.
Daniel bajó la radio, dispuesto a comentar algo pero yo me adelanté.

-No pensaba que te gustaran este tipo de canciones.

-Pues ya ves... Bueno, al final.. ¿Dónde vamos, princesa?

-A casa de Sara.

-¿Sara? ¿Quién es? Ya me lo diras luego.  ¿Por dónde se va?

-Sigue recto, ya te iré guiando.

Lo estaba pasando genial con Daniel. Era todo lo contrario a Borja. Un chico abierto, sensible, cariñoso, dulce, espontáneo, divertido…y podria seguir así hasta el fin de los días.

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- Capitulo 6 -

 -Daniel-

El pitido de un coche me despertó.

-¿Doce y media? Mierda.- Me puse unos pantalones, una camiseta y bajé corriendo al salón saltando los escalones de tres en tres.

Vi a mi madre en la cocina preparando la comida. Me acerqué a ella  y le di un beso en la frente.

-Buenos días.

-Buenos días Daniel . No vuelvas a levantarte tan tarde, porfavor. Tu padre me ha dicho que si no tienes nada que hacer, te pongas a limpiar la furgoneta.

-Vale .-Dije metiéndome una rebanada de pan en la boca.

Salí al porche. El cielo estaba despejado, no habia ni una sola nube. Después de acabarme la tostada fui a buscar mi portátil para escribir unas cuantas canciones. Sí, habéis oído bien. Era una de mis pocas pasiones, junto al basquet. La cosa me vino a los 15 años, cuando empecé a escribir y componer. Al principio la gente de mi alrededor no entendía porqué escribía, pero a mi apasionaba y decidí seguir haciéndolo.
Desde siempre la música me ha ayudado a calmarme y relajarme, me daba la paz que me hacia falta,  y escribir la letra de mis propias canciones siempre ha sido una forma de expresarme.
Encendí el portátil, abrí un bloc de notas, y escribí unas cuantas lineas. Tecleaba sin parar, dejando libre mi imaginación. En estos momentos desconectaba.

No me di cuenta, y el tiempo pasó muy rápido. Llevaba horas escribiendo. Me acordé de que tenia que limpiar la furgoneta, pero preferí hacerlo más tarde. Entré en casa a por algo de comer. Abrí la nevera y me hice un bocadillo. Cogí una pequeña botella de agua y me fui a la parte trasera de la furgoneta de mi padre. Dejé la botella en un extremo de la furgoneta y seguí escribiendo.

-Qué bonito. -Una voz cerca de mi oreja me sobresaltó. Cerré la pantalla del portátil y miré a quién me había interrumpido.

Sus ojos marrones me miraron curiosos.

-eh.. Hola. Menudo susto. No te había oído.

-Soy algo silenciosa, ¿no? -Se apoyó en la parte de atrás de la furgoneta y se subió haciendo mucho ruido.

-Sí... mucho.-Dije con ironía.

-Lo he visto, ¿por qué lo escondes?

-No es nada.

-Pues para lo que me ha dado tiempo leer, estaba bastante bien. No sabía que te gustara escribir.

Sabía que no iba a parar hasta que se lo enseñara así que, suspiré mientras abría la pantalla del portátil y se lo pasé. Iba dando clics como una loca, mientras baja y subía la hoja de texto. Observé su cara y parecía gustarle.

-¿Algo que decir?

-Me encanta Daniel. ¿Has pensado en hacer un grupo, presentarte a algún concurso de estos, o algo?-Me dijo seriamente.

-En Barcelona tenia un grupo pero... Tampoco es para tanto. Bueno, tendria que empezar a lavar la furgoneta.

-¿Quieres que te ayude? No tengo nada que hacer durante toda esta aburrida tarde... - Añadio con una sonrisa.

-Como quieras, pero yo de ti me iria a cambiar, o vas a acabar llena de barro -Nos reímos.
-Vale, pues ahora mismo vuelvo.-Bajó de la furgoneta con mucha agilidad y se fue hacia su casa.

Puse la furgoneta en el patio de casa y cogí la manguera. Dejé mi camiseta en el porche y con un trapo empecé a limpiar el capo lleno de barro. Me agaché para quitar algunas manchas que había cerca de las ruedas y Paula apareció por el otro lado.

-¿No me esperas?

-Claro.-Le dije cogiendo la manguera.

-¿Qué tengo que hacer? - Abrí el grifo y la empapé entera. Abrió la boca y creí que me iba a insultar hasta en latin pero lo que hizo fue reírse. Se acercó y volví a mojarla en modo de defensa, pero no le importó.

-¡Dame un abrazo, Daniel!- Se acercó, y me abrazo mojandome a mi también. Estaba loca.

Después de divertirnos un rato, decidimos ponernos a limpiar. Acabamos llenos de barro. Me sequé el sudor de la frente con la camiseta y me tumbé en el suelo.

-Muchas gracias. Me he divertido mucho, de verdad. - Paula se sentó a mi lado. Tenía una pequeña mancha de barro al lado del labio.

-Gracias a ti, por ayudarme. - Le sonreí-  Espera, tienes un poco de… -Estiré el brazo y le limpié la mancha.

Ambos nos quedamos un rato mirándonos, sin saber qué decir y entonces, sonó su teléfono móvil.

-¿Sí? ¿Borja? No, no me apetece salir, ¿vale? -Hubo silencio.- ¡Me da igual! Te he dicho que… ¿Borja? ¿Hola? ¿¡BORJA!? ¡Joder! Será imbecil.

-¿Todo bien?

-Borja va a venir a buscarme y después de lo del otro día no quiero verle...

-Pues haz que no estas.

-Ya, pero mi madre seguro que le dice que estoy en casa.

-Pues escapemonos juntos.- Le dije tendiéndole la mano.

-¿A dónde vamos?

-No sé, algo se nos ocurrirá.-Y ambos subimos a la furgoneta.

- Capitulo 5 -

 - Daniel -

-¿Qué narices es eso?-Estaba completamente dormido. Eran las 7:20 de la mañana y me había despertado el sonido de una música a todo volumen. Me levanté de la cama, reprimí un bostezo y me asomé a la ventana.
Inevitablemente sonreí cuando vi de dónde venia semejante ruido. Paula estaba moviéndose por toda su habitación como una loca cantando sus canciones. Llevaba una camiseta de mangas cortas y unos leggins.



-¡TÚ! Madonna, baja la música un rato.-Le dije aguantando la risa.

Oí cómo la música se paraba y se asomaba a la ventana mordiéndose el labio.

-Te he despertado, ¿no? Ais, lo siento, es que cuando tu casa estaba vacía pues nadie se quejaba de mi música pero claro, ahora vives tú… -Hizo un gesto con las manos.-Lo siento.

-No te preocupes. Quería madrugar.

-¿Ah sí?-Dijo sin creérselo.

-Pues claro, el maratón de Friends empieza a y media.

Se echó a reír .

-¿A dónde ibas?

-Voy a salir a correr un poco y así hago deporte.

-No deberías ir sola. Hay mucho loco suelto.

-Tranquila mami, voy a un sitio que nadie conoce jajaja.

-Razón de más.  ¿Qué sitio?  ¿Es aquí cerca?

-Hm... quizá algun dia te lleve. Ya sabes, te debo una.-Sonrió.

-Bueno, tengo que irme. ¡Nos vemos!

Y antes de que pudiera decirle adiós ya se había metido en su cuarto. Volví a tumbarme en la cama y perdí la noción del tiempo.

- Capitulo 4 -

-Paula -

Miraba la carretera ausente. Borja llevaba todo el rato explicandome las jugadas que haria en el partido de ese domingo. No podía interesarme menos, menudo tostón. En todas nuestras citas hacía lo mismo. Él hablaba y yo... Yo escuchaba. Empezaba a estar un poco harta.

Una niña, jugaba con un pequeño gato blanco que estaba en la puerta de la cafetería. El animal salió corriendo  y ella intentó seguirlo pero, tropezó y cayó. La pobre se hechó a llorar y no me lo pensé dos veces. Fui a donde estaba, dejando a Borja hablando solo. Me agaché a su lado y la ayudé a levantarse.

-Tranquila, no pasa nada. No tienes que llorar. Si no que clase de niña mayor vas a ser, ¿eh?-Le sonreí mientras se secaba las lagrimas, y me abrazó.

La vi marcharse como si nada hubiera pasado mientras cruzaba el paso de peatones.
Me fije en que al otro lado de la calle habia un chico estaba mirando en mi dirección.
"Le conozco" -pensé.  Se llama Daniel y es mi vecino nuevo. Me pareció que me estaba mirando, así que me di la vuelta avergonzada.

Oí el ruido de las campanas de la puerta de la cafetería que suenan cuando alguien entraba o salía. Borja me agarró del brazo y me levantó. No parecia estar muy contento.

-Que sea la última vez que me dejas hablando solo por ayudar a una niñata, ¿me oyes?-Seguía sujetándome fuerte del brazo.

-Me estás haciendo daño.-Le dijé. Me soltó y vi que tenía una marca roja donde me había agarrado.

-Me voy, me han llamado para quedar.

-Espera, tienes que llevarme a casa.

-Búscate una forma de llegar, alma caritativa.-Dijo y se marchó.

Me quedé allí de pie. “Menudo imbécil”. Ahora, ¿cómo iba a volver a casa? Me senté en un banco y me puse las manos en la cabeza. "Joder, todo tiene que pasarme a mi".
Entonces, alguien se sentó a mi lado.


-Soy Daniel, no sé si, te acuerdas de mí.-Dijo algo dubitativo.

-Si claro, eres el nuevo vecino. – Y nos quedemos en silencio.

-Has hecho muy bien en ayudar a esa niña.

-Gracias. -Le sonreí.

-Pero... me has quitado mi oportunidad de quedar bien contigo y poder impresionarte.-Dijo con un tono irónico.-No pude evitar reírme de su comentario. Era muy simpático. - ¿Qué haces aquí sola? ¿No estas con tu novio?

Me sorprendió que supiera de la existencia de Borja pero, luego recordé lo de esta mañana.

-Se ha largado.

-¿Y te ha dejado aquí sola?-Asentí. -Pues menudo imbecil...- “Justo lo que yo pensaba”.

-Lo peor es que no sé cómo voy a volver a casa.- añadí

-Hms... Si no te da miedo ir en moto, yo te llevo.-Le miré algo sorprendida por su ofrecimiento.

- ¿Miedo? Oh, no pero...  ¿No te importa?

-Vamos al mismo sitio. No es molestia. Además, no te puedo dejar aquí plantada. Venga, vamos.
Fuimos juntos hasta su moto. Se veia un poco "gastada" pero me gustaba mucho más  que el coche de Borja. Me pasó un casco, que tenia guardado debajo del asiento de la moto, y me lo puse. Subimos a la moto, y arrancó. Al principio me dio un poco de miedo, pero luego ya me relajé y fui mirando el paisaje. Era una sensación rara esto de ir en moto, la verdad es que no lo había probado nunca.

El tiempo paso muy rápido, pronto llegamos a casa.

-Gracias por traerme. La verdad es que me ha gustado mucho ir en moto.-Me reí

-Un placer.

-Te debo una.-Le dije guiñándole un ojo.

-Me lo apuntaré.- me dijo con una sonrisa en la cara.

- Capitulo 3 -

-Pásame ese destornillador hijo.

Llevaba dos horas ayudando en el nuevo trabajo de mi padre. Acababan de hacerle el primer encargo así que se lo estaba tomando muy en serio. El calor que hacía hoy era algo sofocante. Decidí quitarme la camiseta para poder seguir.

-Dani, puedes tomarte un descanso. Yo continúo.-Me dijo mi padre sin despegar los ojos de su trabajo.

-Está bien pero sólo cinco minutos.-Le dije.

Me senté en el balancin del porche. En la sombra se estaba realmente bien. Mi madre me trajo un vaso de leche que vacié en un sorbo. Estaba seco. Un 4x4 plateado apareció de pronto. Aparcó justo delante de la casa de aquella chica, Paula.

La puerta de la casa se abrió y salió Paula. Llevaba unos pantalones pitillo con una camiseta que le dejaba al descubierto su hombro derecho. En las manos llevaba unas llaves y unas  gafas de sol que se colocó en el pelo.

Del coche salió un chico bajito, de hombros cuadrados y con pinta de ser jugador de hoquei. Cogió a Paula de la cintura y la besó.

-Borja, mis padres estan en casa.

-No pasa nada, no se asustaran. –Paula miró en mi dirección aunque pareció no fijarse en mi. No parecía muy contenta.

Decidí volver al trabajo. No sé por qué debería importarme que tuviera novio. Solo es una chica. “Una chica realmente guapa con una íncreible sonrisa” ¿Porque había pensado eso? Necesitaba quitármela de la cabeza. No podía seguir así. Fin de la historia.

- Capitulo 2 -

-¡Daniel! Baja a ayudarme un momento con las bolsas de la compra.

Seguí a mi madre hasta donde habían aparcado y  fue cuando una señora de cabellera rubia exuberante y profundos ojos verdes nos saludó.

-Buenas ustedes deben de ser los Sanchez. Yo soy Angela Muñoz. Bienvenidos.

-Muchas gracias señorita Muñoz.-Dijo mi madre algo sorprendida.

-Llámeme Angie, por favor.-Sonrió mostrando unos perfectos dientes blancos.

-Yo soy Santiago, este es mi hijo Daniel.

-Un placer.-Le estreché la mano. Su tacto era tan suave que supuse que lo había conseguido gracias a cremas.

Mi madre y ella se pusieron a hablar durante un largo rato. Decidí quedarme sentado en el porche observando un poco todo aquello. Mientras veía como un buitre sobrevolaba nuestras cabezas, oí un ruido de pasos acercándose. Una chica que iba corriendo, apareció de pronto. Llevaba una sudadera que le quedaba grande, unas mallas negras y unas deportivas algo gastadas. El pelo lo llevaba recogido en una alta cola y pude ver que llevaba unos cascos puestos.

-Oh, Paula ven. Son nuestros nuevos vecinos.- Ángela sería su madre.

- Perfecto - susurré bajito. Iba a tener a una familia de estirados como nuevos amigos de la familia. Su hija sería la típica niña mimada.

La chica oyó a su madre a pesar de la música y se quitó los cascos. No había llamado mucho mi atención hasta que se dio la vuelta. Varios mechones de su pelo castaño claro le caían por las mejillas. Esbozó una dulce sonrisa cuando vio a mi madre pero lo que realmente me dejó embobado fueron sus ojos.  Eran de un color marrón, parecido a la coca-cola, y cerca de la pupila tenía pequeñas motas de color marrón muy oscuro. Parecian totalmente negros.

-Daniel, acércate. Te presento a Paula, la hija de Ángela.

-Un placer conocerte Daniel.-Me miró mientras sonreia.

Abrí y cerré la boca varias veces intentando decir algo pero me fue imposible hasta que mi madre me dio un pequeño golpe en el hombro.

-Sí, sí lo… lo mismo digo Paula.-Volvió a sonreír, esta vez algo más tímida y se marchó a su casa.
Un momento… la habitación que veía desde mi cuarto tenía que ser la de Paula.

O alguien se estaba burlando de mi o mi suerte estaba empezando a cambiar.
Cuando me volví para entrar a casa, vi a mi madre mirarme con una sonrisa maliciosa.

-Vaya, vaya. Creo que ya te ha empezado a gustar este sitio.-Cogió las bolsas y entró en casa.

Por una vez, estaba de acuerdo con mi madre. Aquel sitio no iba a estar tan mal.

- Capitulo 1 -


El sol empezaba a esconderse entre las montañas. Iba montado en mi moto de vuelta a mi nueva casa.
La idea de mudarme a aquí desde Barcelona no me parecia muy buena cuando me lo dijeron mis padres. Mi padre era un empresario muy famoso, pero por diversas causas su empresa quebró y tuvo que cerrar el negocio. Ahora nos encontramos aquí, en un pequeño pueblo en un valle de los pirineos, el valle de ordesa, el único sitio donde podemos mantener una pequeña casa.

El sonido del claxon de un coche que tenia detras me devolvió a la realidad.

-Bienvenidos a Torla. Población 328  habitantes.- Para ser tan pocos aquello era enorme.

Me levanté la visera del casco y un sinfín de olores mi invadieron. Distinguí entre un claro olor  a lavanda y otro más bien a leña recién cortada.

Varios niños jugaban a la pelota en los pequeños huecos que había entre las tiendas del pueblo.
Me dirigí hasta el final del pueblo y luego tomé un desvío a la derecha. Era un camino de tierra sin asfalto por lo que mi moto iba a necesitar unos nuevos amortiguadores dentro de poco.
Árboles enormes que se podian encontrar durante todo el camino y el sonido de los pájaros lo envolvían todo. Por fin llegé a mi destino. El camino de tierra dio lugar a un enorme terreno donde habían varias casas formando un círculo alrededor de un pequeño lago. Deje la moto aparcada a un lado.

Llevaba puestas unas zapatillas algo gastadas, unos vaqueros  y una camiseta negra de mangas cortas. Subí al porche de mi nueva casa y cuando iba a abrir la puerta, apareció mi madre.

-Respira hondo hijo mío, esto es aire puro.-Exclamó mi madre abriendo los brazos de forma exagerada.

-Mamá el aire de Barcelona no estaba tan mal, ¿sabes?-Bufé.

-No seas aguafiestas, ya sé que este sitio no te gusta mucho pero tu padre está muy entusiasmado.

Entramos en aquella casa cuyo silencio fue perturbado por el repiqueteo constante de los zapatos andando por todas sus estancias.
Por dentro no estaba nada mal. Había una pequeña sala de estar a la derecha decorada con cuadros de árboles, paisajes con lagos y animales, la mayoría aves. Daban un poquito de miedo.

Dos sofás rodeaban la pequeña tele que estaba cubierta por una fina capa de polvo. Por lo que pude ver, nadie había vivido allí en mucho tiempo. La sala de estar daba justo a la cocina y de allí al comedor. Unas escaleras conducían a la parte superior de la casa. Eran de madera de haya y estaban pintadas de color caoba. Una madera demasiado buena para aquel sitio.
El piso superior constaba de cinco habitaciones: dos dormitorios, dos cuartos de baño y una sala que estaba vacía . “Alguna utilidad le encontraré”, pensé.
Elegí la habitación que daba a la ventana de otra casa que estaba a apenas  3 o 4 metros. Las cortinas estaban recogidas así que pude echar un rápido vistazo a la habitación de mi futuro vecino.