Torleros.

- Capitulo 4 -

-Paula -

Miraba la carretera ausente. Borja llevaba todo el rato explicandome las jugadas que haria en el partido de ese domingo. No podía interesarme menos, menudo tostón. En todas nuestras citas hacía lo mismo. Él hablaba y yo... Yo escuchaba. Empezaba a estar un poco harta.

Una niña, jugaba con un pequeño gato blanco que estaba en la puerta de la cafetería. El animal salió corriendo  y ella intentó seguirlo pero, tropezó y cayó. La pobre se hechó a llorar y no me lo pensé dos veces. Fui a donde estaba, dejando a Borja hablando solo. Me agaché a su lado y la ayudé a levantarse.

-Tranquila, no pasa nada. No tienes que llorar. Si no que clase de niña mayor vas a ser, ¿eh?-Le sonreí mientras se secaba las lagrimas, y me abrazó.

La vi marcharse como si nada hubiera pasado mientras cruzaba el paso de peatones.
Me fije en que al otro lado de la calle habia un chico estaba mirando en mi dirección.
"Le conozco" -pensé.  Se llama Daniel y es mi vecino nuevo. Me pareció que me estaba mirando, así que me di la vuelta avergonzada.

Oí el ruido de las campanas de la puerta de la cafetería que suenan cuando alguien entraba o salía. Borja me agarró del brazo y me levantó. No parecia estar muy contento.

-Que sea la última vez que me dejas hablando solo por ayudar a una niñata, ¿me oyes?-Seguía sujetándome fuerte del brazo.

-Me estás haciendo daño.-Le dijé. Me soltó y vi que tenía una marca roja donde me había agarrado.

-Me voy, me han llamado para quedar.

-Espera, tienes que llevarme a casa.

-Búscate una forma de llegar, alma caritativa.-Dijo y se marchó.

Me quedé allí de pie. “Menudo imbécil”. Ahora, ¿cómo iba a volver a casa? Me senté en un banco y me puse las manos en la cabeza. "Joder, todo tiene que pasarme a mi".
Entonces, alguien se sentó a mi lado.


-Soy Daniel, no sé si, te acuerdas de mí.-Dijo algo dubitativo.

-Si claro, eres el nuevo vecino. – Y nos quedemos en silencio.

-Has hecho muy bien en ayudar a esa niña.

-Gracias. -Le sonreí.

-Pero... me has quitado mi oportunidad de quedar bien contigo y poder impresionarte.-Dijo con un tono irónico.-No pude evitar reírme de su comentario. Era muy simpático. - ¿Qué haces aquí sola? ¿No estas con tu novio?

Me sorprendió que supiera de la existencia de Borja pero, luego recordé lo de esta mañana.

-Se ha largado.

-¿Y te ha dejado aquí sola?-Asentí. -Pues menudo imbecil...- “Justo lo que yo pensaba”.

-Lo peor es que no sé cómo voy a volver a casa.- añadí

-Hms... Si no te da miedo ir en moto, yo te llevo.-Le miré algo sorprendida por su ofrecimiento.

- ¿Miedo? Oh, no pero...  ¿No te importa?

-Vamos al mismo sitio. No es molestia. Además, no te puedo dejar aquí plantada. Venga, vamos.
Fuimos juntos hasta su moto. Se veia un poco "gastada" pero me gustaba mucho más  que el coche de Borja. Me pasó un casco, que tenia guardado debajo del asiento de la moto, y me lo puse. Subimos a la moto, y arrancó. Al principio me dio un poco de miedo, pero luego ya me relajé y fui mirando el paisaje. Era una sensación rara esto de ir en moto, la verdad es que no lo había probado nunca.

El tiempo paso muy rápido, pronto llegamos a casa.

-Gracias por traerme. La verdad es que me ha gustado mucho ir en moto.-Me reí

-Un placer.

-Te debo una.-Le dije guiñándole un ojo.

-Me lo apuntaré.- me dijo con una sonrisa en la cara.

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