-Daniel-
El pitido de un coche me despertó.
-¿Doce y media? Mierda.- Me puse unos pantalones, una camiseta y bajé corriendo al salón saltando los escalones de tres en tres.
Vi a mi madre en la cocina preparando la comida. Me acerqué a ella y le di un beso en la frente.
-Buenos días.
-Buenos días Daniel . No vuelvas a levantarte tan tarde, porfavor. Tu padre me ha dicho que si no tienes nada que hacer, te pongas a limpiar la furgoneta.
-Vale .-Dije metiéndome una rebanada de pan en la boca.
Salí al porche. El cielo estaba despejado, no habia ni una sola nube. Después de acabarme la tostada fui a buscar mi portátil para escribir unas cuantas canciones. Sí, habéis oído bien. Era una de mis pocas pasiones, junto al basquet. La cosa me vino a los 15 años, cuando empecé a escribir y componer. Al principio la gente de mi alrededor no entendía porqué escribía, pero a mi apasionaba y decidí seguir haciéndolo.
Desde siempre la música me ha ayudado a calmarme y relajarme, me daba la paz que me hacia falta, y escribir la letra de mis propias canciones siempre ha sido una forma de expresarme.
Encendí el portátil, abrí un bloc de notas, y escribí unas cuantas lineas. Tecleaba sin parar, dejando libre mi imaginación. En estos momentos desconectaba.
No me di cuenta, y el tiempo pasó muy rápido. Llevaba horas escribiendo. Me acordé de que tenia que limpiar la furgoneta, pero preferí hacerlo más tarde. Entré en casa a por algo de comer. Abrí la nevera y me hice un bocadillo. Cogí una pequeña botella de agua y me fui a la parte trasera de la furgoneta de mi padre. Dejé la botella en un extremo de la furgoneta y seguí escribiendo.
-Qué bonito. -Una voz cerca de mi oreja me sobresaltó. Cerré la pantalla del portátil y miré a quién me había interrumpido.
Sus ojos marrones me miraron curiosos.
-eh.. Hola. Menudo susto. No te había oído.
-Soy algo silenciosa, ¿no? -Se apoyó en la parte de atrás de la furgoneta y se subió haciendo mucho ruido.
-Sí... mucho.-Dije con ironía.
-Lo he visto, ¿por qué lo escondes?
-No es nada.
-Pues para lo que me ha dado tiempo leer, estaba bastante bien. No sabía que te gustara escribir.
Sabía que no iba a parar hasta que se lo enseñara así que, suspiré mientras abría la pantalla del portátil y se lo pasé. Iba dando clics como una loca, mientras baja y subía la hoja de texto. Observé su cara y parecía gustarle.
-¿Algo que decir?
-Me encanta Daniel. ¿Has pensado en hacer un grupo, presentarte a algún concurso de estos, o algo?-Me dijo seriamente.
-En Barcelona tenia un grupo pero... Tampoco es para tanto. Bueno, tendria que empezar a lavar la furgoneta.
-¿Quieres que te ayude? No tengo nada que hacer durante toda esta aburrida tarde... - Añadio con una sonrisa.
-Como quieras, pero yo de ti me iria a cambiar, o vas a acabar llena de barro -Nos reímos.
-Vale, pues ahora mismo vuelvo.-Bajó de la furgoneta con mucha agilidad y se fue hacia su casa.
Puse la furgoneta en el patio de casa y cogí la manguera. Dejé mi camiseta en el porche y con un trapo empecé a limpiar el capo lleno de barro. Me agaché para quitar algunas manchas que había cerca de las ruedas y Paula apareció por el otro lado.
-¿No me esperas?
-Claro.-Le dije cogiendo la manguera.
-¿Qué tengo que hacer? - Abrí el grifo y la empapé entera. Abrió la boca y creí que me iba a insultar hasta en latin pero lo que hizo fue reírse. Se acercó y volví a mojarla en modo de defensa, pero no le importó.
-¡Dame un abrazo, Daniel!- Se acercó, y me abrazo mojandome a mi también. Estaba loca.
Después de divertirnos un rato, decidimos ponernos a limpiar. Acabamos llenos de barro. Me sequé el sudor de la frente con la camiseta y me tumbé en el suelo.
-Muchas gracias. Me he divertido mucho, de verdad. - Paula se sentó a mi lado. Tenía una pequeña mancha de barro al lado del labio.
-Gracias a ti, por ayudarme. - Le sonreí- Espera, tienes un poco de… -Estiré el brazo y le limpié la mancha.
Ambos nos quedamos un rato mirándonos, sin saber qué decir y entonces, sonó su teléfono móvil.
-¿Sí? ¿Borja? No, no me apetece salir, ¿vale? -Hubo silencio.- ¡Me da igual! Te he dicho que… ¿Borja? ¿Hola? ¿¡BORJA!? ¡Joder! Será imbecil.
-¿Todo bien?
-Borja va a venir a buscarme y después de lo del otro día no quiero verle...
-Pues haz que no estas.
-Ya, pero mi madre seguro que le dice que estoy en casa.
-Pues escapemonos juntos.- Le dije tendiéndole la mano.
-¿A dónde vamos?
-No sé, algo se nos ocurrirá.-Y ambos subimos a la furgoneta.
